100 años - Carmen Martín Gaite pasea por Ciudad Lineal
¡De nuevo el distrito inspira a la literatura en mayúscula!
Si en la anterior “Noticia” de la Biblioteca Pablo Neruda se vio cómo Gómez de la Serna situaba su novela 'El chalet de Las Rosas' en la Ciudad Lineal de Arturo Soria como el escenario perfecto para un crimen, en esta ocasión descubrimos la fascinación y el encanto que le provocan a Martín Gaite sus paseos por Ciudad Lineal de tal manera que otro chalet es el germen de su novela 'Ritmo lento',
"¿Cómo será la habitación?, necesito imaginármela para llenar con algo esta espera, ella ha dicho que es un chalet viejo de la Ciudad Lineal y que yo lo conozco. Nunca he entrado en ningún chalet viejo de la Ciudad Lineal, pero no por falta de ganas, he dado muchos paseos por allí mirándolos desde fuera, sobre todo hace años, cuando amenazaron con que iban a tirar los más bonitos, ahora ya deben quedar pocos en pie. Me acuerdo muy bien de uno que ya ha desaparecido y que rondé una tarde de otoño; era precioso, tenía un mirador y hojas secas en las escaleras, de repente salió un perro, vino a la verja y se puso a ladrarme furiosamente, aquella escena fue el germen de mi novela 'Ritmo lento', si no hubiera visto aquella casa, no la habría escrito" ('El cuarto de atrás', página 155).
Su novela 'El cuarto de atrás' (Premio Nacional de Literatura 1978) es la más experimental de sus novelas y ahí explora el silencio de una manera explícita y su relación con los cambios que se produjeron en la España de los ochenta y noventa. A la visión, la memoria y el sueño se puede añadir la subversión como una forma de darle la vuelta a todo sin levantar ninguna bandera (Carbayo: 1998). Lo que hace Martín Gaite es llamar la atención, sin grandes aspavientos, sobre la situación de las mujeres españolas, sobre la vida madrileña en concreto. El libro es fruto de la necesidad de la escritora de dejar testimonio de una época y es donde hace referencia a sus paseos por los chalets de Ciudad Lineal, en concreto, recuerda un chalet precioso en otoño.

Imágenes tomadas de A.C.Legado Arturo Soria y al Blog Historias Matritenses. La imagen de la derecha la realizó Victoria Iglesias [Zenda] desde la casa de Carmen Martín Gaite, desde donde se veía el Pirulí.
Carmen Martín Gaite vivió en la calle Doctor Esquerdo, 43. Desde la que fue su querida y vivida terraza se contempla una gran panorámica de Madrid: a la derecha, el edificio de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre con su pórtico de pilares y su fachada gris; la fila de árboles por los dos lados hasta Conde de Casal. Los tejados de los edificios, ya muy altos, con el campanario de las Hermanitas de la Caridad sobresaliendo. El semicírculo del hospital casi bajo las ventanas y la aguja del Pirulí que parece atravesar el cielo.
Seguramente, uno de los largos paseos favoritos de Carmen Martín Gaite para explorar la periferia madrileña de entonces era bajar por la Escalinata y calle Peñascales hasta el parque de la Fuente del Berro, por la entrada junto al palacete que fue sede del Instituto Arqueológico Municipal. Atravesaría el parque hasta llegar a la Avenida de la Paz/Arroyo Abroñigal (hoy la M-30) y llegaría, atravesando La Elipa o Ascao, hasta Ciudad Lineal y los chalets de Arturo Soria.

Imágenes tomadas de A.C.Legado Arturo Soria y al Blog Historias Matritenses.
Los barrios madrileños alejados del centro constituyen un territorio virgen para un narrador -ya ocurrió, por ejemplo, con Baroja o Gómez de la Serna-, un espacio “que permite fabular la ciudad” (Elvira Navarro). La escritora argentina Lucía Lijtmaer piensa que “Madrid es una ciudad tremendamente literaria, pero tiene menos relato oficial, institucional, sobre sí misma”, observa. “Hay menos eslóganes y más libertad para narrarla literariamente desde la subjetividad”.
En 'El cuarto de atrás' hay un monólogo interior pero con oyente. El monólogo interior no representa solamente estilo y técnica, es también una representación del mundo personal, una construcción de un universo ficticio y onírico pero que se basa en el mundo externo. Los paseos, los paisajes, las personas son interpretados desde la retrospección de tal manera que todo acaba resultando nuevo.
En 'Páginas escogidas', una antología de textos representativos de Martín Gaite para aproximar su escritura a nuevos lectores, aparece la geografía sentimental de Madrid, cómo era Madrid en esos años de su amistad con Ignacio Aldecoa, escritor cuyo centenario se celebra también en 2025. “Carmen Martín Gaite entendió la literatura como un diálogo abierto con todo aquel que quería leerla” (José Teruel). Ella sentía un respeto enorme por el lector.
La psicología compleja del protagonista de 'Ritmo Lento'; su narrativa lenta y reflexiva y su visión existencialista y desesperanzada de la sociedad hacen de esta una novela tan singular y valiosa como desafiante para el lector medio y se merece su puesto como clásico contemporáneo injustamente minusvalorado. Fue finalista del Premio Biblioteca Breve en 1962 cuyo galardón recayó en 'La ciudad y los perros' de Mario Vargas Llosa.
“[Pese a su éxito dispar, 'Tiempo de silencio' (1963), de mi amigo Luis Martín Santos, y mi novela 'Ritmo Lento' (1963)] supusieron las primeras reacciones contra el ‘realismo’ imperante en la narrativa española de postguerra, dos intentos aislados por volver a centrar el relato en el análisis psicológico de un personaje, yo influida por [Italo] Svevo, él por [James] Joyce” (Martín Gaite, Ritmo lento, “Nota a la tercera edición”, 1996: 8).
Existen ya en el pensamiento de Carmen Martín Gaite asuntos muy actuales como la preocupación por la desaparición del patrimonio madrileño y también el feminismo y la situación de la mujer en la sociedad.
A propósito de los chalets de Ciudad Lineal,
“[…] cuando amenazaron con que iban a tirar los más bonitos, ahora ya deben quedar pocos en pie. Me acuerdo muy bien de uno que ya ha desaparecido y que rondé una tarde de otoño; era precioso […]”
La novela de Gaite es el testimonio de un pasado que ha existido como fantasma-espejismo en un universo soñado por la autora pero influido por el mundo externo.
Las novelas de Carmen Martín Gaite se adentran en el mundo femenino desde los años cincuenta hasta el sigloXXI. Un mundo que ha cambiado mucho desde 1950 y que la escritora muestra en las novelas. En los años 50 las mujeres tenían escasas oportunidades de expresar sus sentimientos y Martín Gaite las va a dejar hablar con libertad para poder expresar sus miedos, angustias y deseos. Los años 60-70 llegan con un feminismo que permite a las mujeres tener la “habitación propia” de la que hablaba Virginia Woolf y va a poner en boca de sus personajes las contradicciones y carencias de este feminismo que quiso igualar a la mujer pero sin entender las diferencias,
“Aquellas mujeres que andaban por la vida a bandazos y no se despedían de un novio a las nueve y media en el portal de su casa intranquilizaban por estar aludiendo a un mundo donde no campeaba lo leal ni lo perenne, eran escombros de la guerra, dejaban al descubierto aquel vacío en torno, tan difícil de disimular, aquel clima de sordina, parecido al que presiden las convalecencias, cuando se mueve uno entre prohibiciones, con cautela y extrañeza. Nadie quería hablar del cataclismo que acababa de desgarrar al país pero las heridas vendadas seguían latiendo, aunque no se oyeran gemidos ni disparos; era un silencio artificial, un hueco a llenar urgentemente de lo que fuera. Se había dejado de hablar de Robledo de Chavela, del valiente y leal legionario, de los artilleros al cañón, que os reclama la artillería, se echaba mano de los sentimientos delicados, se pregonaba la esperanza".
Yo sé de esperar -decía un bolero-
Como espera la noche a la luz,
como esperan las flores
que el rocío las envuelva
“De esperar se trataba, pintaba esperanza. Y aprendimos a esperar, sin pensar que la espera pudiera ser tan larga” (Martin Gaite, 'El cuarto de atrás')
100 años · Carmen Martín Gaite: “una tarde preciosa de otoño en Ciudad Lineal a Ritmo Lento”
El año 2025 celebra el centenario del nacimiento de Carmen Martín Gaite y un cuarto de siglo desde su fallecimiento. Una de las más brillantes narradoras de nuestra geografía, la física y, sobre todo, la íntima, la psicológica, la sentimental. Su literatura constituye la memoria de un país, de una ciudad -Madrid- y de una época.
En la biblioteca, desde hace unos meses, se exponen varias de sus obras en un centro de interés titulado '1925-2025. Generación del 50. Medio Siglo'. La autora salmantina perteneció al grupo generacional de los novelistas neorrealistas como Ignacio Aldecoa, Ana María Matute o el poeta Ángel González. La biblioteca celebra la obra de cuatro escritores fundamentales en la literatura del sigloXX, todos nacidos hace cien años, en 1925, componentes de la llamada Generación del 50 o 'del medio siglo'.
Al inicio de los años cincuenta la producción literaria española estuvo marcada por el aislamiento de la España de Franco que salía del período de la “autarquía”. Tal y como comenta la escritora, “la literatura española estaba a niveles casi inexistentes”.
Carmen Martín Gaite visitaba de pequeña a su abuela en la calle Mayor de Madrid. Comienza la carrera de Filología Románica en 1943, donde conoce a Ignacio Aldecoa, y la termina con Premio Extraordinario. En 1948 se marcha a Cannes para perfeccionar su francés y a Madrid para cursar el doctorado y preparar unas oposiciones que nunca hizo. La razón quizás sea que en Madrid vuelve a conectar con Ignacio Aldecoa y conoce a otros estudiantes que luego formarían parte de «Generación de Medio Siglo»: Fernández Santos, Medardo Fraile, Josefina Rodríguez, Alfonso Sastre y Rafael Sánchez Ferlosio. Se casa en 1953 con este último.
Tras décadas de dictadura y censura, intelectuales y ciudadanos de otros ámbitos sienten la necesidad de contar su parte de la historia creando una nueva temática para las generaciones del franquismo como para las posteriores.
El centro de interés se podrá visitar hasta finales de 2025 en la biblioteca.