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El observatorio astronómico

Real Observatorio Astronómico Madrid. Autor fotografía: Fanattig. Licencia de Documentación Libre GNU.

La llegada en 1759 desde Nápoles del nuevo rey Carlos III, al morir su hermano Fernando VI sin descendencia, supuso para Madrid un periodo sin parangón en el ámbito de la arquitectura y el urbanismo. Carlos III fue el prototipo de monarca del despotismo ilustrado, su programa urbanístico y científico dio una nueva imagen a la ciudad. Durante los primeros años de reinado tuvo la residencia en el Palacio del Buen Retiro, pero cuando se finalizó el Palacio de Oriente la trasladó a este. El objetivo que tenía para el Retiro y su entorno, era convertirlo en el Jardín de la Ciencia e incorporarlo a la vida urbana de los madrileños.

Su preocupación por la pedagogía, la industria, la ciencia y las artes, se refleja en el programa ilustrado que llevó a cabo en el palacio y jardines del Buen Retiro y los límites de este. El programa se inició con una función pedagógica, la creación de una Escuela Práctica de Agricultura. En 1759 ordena la construcción de la Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, conocida años como la China, tomando como modelo la que había creado en Nápoles, la fábrica de porcelana de Copodimonte. Preocupado por el embellecimiento de la ciudad, empieza a levantar calles y paseos arbolados. En 1767 inició la creación del Paseo del Prado, cuyo objetivo era unir el arte con la ciencia en beneficio del progreso. En 1766 comienza las obras del Real Jardín Botánico, en un primer momento de la mano del arquitecto Francisco Sabatini, aunque será en 1780 Juan de Villanueva el encargado de finalizarlo. En 1785 el Gabinete de Historia Natural, actual Museo del Prado, con Juan de Villanueva como arquitecto. Dentro de este programa ilustrado, permitió el acceso al Buen Retiro a los ciudadanos, pero bajo estrictas normas de conducta.

La última obra de su ideario ilustrado fue la construcción del Real Observatorio Astronómico, que no se empezará a construir hasta el reinado de su sucesor Carlos IV. El observatorio se integra en el conjunto edificios de carácter científico, levantados en las inmediaciones del Paseo del Prado. En 1785 fue Jorge Juan, el gran marino español y cosmógrafo, quien propuso al rey la idea de la creación de un observatorio astronómico que tendría como objetivos principales, establecer la teoría y la práctica de la astronomía, la geodesia, la geofísica y la cartografía. El proyecto fue encargado al arquitecto Juan de Villanueva y el lugar elegido la zona meridional del Buen Retiro, en el cerro de San Blas donde estaba la ermita del que tomó el nombre, en un espacio que ocupaba un almacén de pólvora.

Fachada principal del Observatorio Astronomico. Juan de villanueva.

El diseño de la fachada principal se caracteriza por una limpieza total de elementos, con un pórtico central de columnas de orden corintio que permiten contemplar el templete, que sobre columas de orden jónico, que a modo de tambor, sostienen la cúpula. A ambos lados de la fachada vemos los cuerpos laterales integrados en el eje central.

Planta del observatorio Juan de Villanueva.

La planta del edificio es cruciforme, con un pórtico central que da acceso a un cuerpo central cuadrado que se convierte a modo de vestíbulo ochavado, sobre el que se sostiene un templete rematado en cúpula, con el que se comunican la entrada principal, con las oficinas en la parte posterior, y a ambos lados dos salas, una a la derecha para los instrumentos y otra a la izquierda para biblioteca.

El astrólogo anglo-alemán, William Herschel, fue el encargado de la construcción de un telescopio reflector de 7,60 metros de distancia focal y un espejo de 61 centímetros de diametro. El personal recibió una formacion especializada. Durante la ocupación francesa, el palacio y jardines del Buen Retiro fueron tomados por las tropas francesas. El observatorio y la fábrica de porcelana, fueron utilizados como polvorín por encontrarse en la cota mas alta del Retiro, ocasionando el deterioro de su arquitectura y destruyendo el valioso telescopio de William Herschel, la biblioteca y muchos de sus instrumentales.

Plano del Buen Retiro y Fortificaciones que hicieron los franceses en los Años de 1808 y 1813. Señalizado en color rojo, la Fábrica de Porcelana y señalizado en color azul, El Observatorio Astronómico.

Entre 1845 y 1846 se restaurá el edificio por parte del arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quien prescindió del proyecto original de Villanueva, una vez finalizada la obra se reanudan las actividades. En 1865 el observatorio pasa a denominarse Observatorio Astronómico y Meteorologico de Madrid y en 1904 se integra en el Instituto Geográfico Nacional, asumió las actividades de moteorología que desde 1790 habían estado a cargo del Observatorio. El edificio fue restaurado en 1974 por el arquitecto Antonio Fernández Alba, con el máximo rigor al poyecto de Juan de Villanueva, por el que recibió el Premio Nacional de Restauración de Patrimonio Artístico en 1980.

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