En el jardín de Sorolla

Un jardín es siempre una imagen ideal del mundo, la imagen de una utopía a la que se ha dado forma.

Joaquín Sorolla y Bastida nace en Valencia en 1863. Desde  pequeño muestra una gran facilidad para el dibujo, la pintura y la pasión  por el arte. Posteriormente se forma en la Escuela de Artesanos  de Valencia y de allí con 13 años  ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de la misma ciudad. En 1884 gana el concurso convocado por la Diputación Provincial de Valencia, cuyo premio era una beca en Roma.

En Roma profundiza en el conocimiento  de los clásicos renacentistas y posteriormente  visita París,  donde descubre  a los impresionistas. En 1889 regreso a España, ya casado con Clotilde García del Castillo, se instala en Madrid y aconsejado por su amigo  el pintor Aureliano  Beruete, empieza  a pintar retratos de personajes importantes,  adquiriendo una buena posición económica. Inicia así, una carrera plagada de éxitos. Tras haber pasado por distintos domicilios, alquila un palacete en la calle Miguel Ángel y en 1905  compra un  solar en  la calle Paseo del Obelisco (hoy General Martínez Campos). En 1909, tras las exposiciones en Estados Unidos, se le permite ampliar la parcela llegando al tamaño actual, que será donde diseñe su jardín. Sorolla, viajero incansable, pintor de la luz y de los mares, se encuentra en Andalucía con los jardines árabes, de los que  supo captar su máxima esencia. Punto de encuentro de los hombres y de las ideas, donde se ocultan los mitos y los símbolos y que el Corán resume como el jardín paraíso de  los sentidos. Esta inspiración la encuentra en ciudades como  Granada y Sevilla, donde regresa en varias ocasiones para pintar sus jardines entre 1902 y 1917. 

Tras la buena acogida de las exposiciones en Estados Unidos, en 1909 le encarga el proyecto de su vivienda (actual Museo Sorolla) al arquitecto Enrique María Repullés y Vargas, cuyo estilo ecléctico se acomodó a las modificaciones de Sorolla. En 1910 empieza a construirse el palacete.

                   Plano 1. Catastral de 1940. Instituto Geográfico  Nacional / Plano 2. Plano actual Museo Sorolla

Plano1.Catastral de 1940. Instituto Geográfico Nacional / Plano2. Plano actual Museo Sorolla

 

 El jardín de Sorolla habría que imaginárselo en el Madrid de 1910 rodeado de palacetes y donde la luz entraba por todas partes. Actualmente ha quedado rodeado de viviendas de varios pisos y eso evita que la plantación pueda desarrollarse en todo su esplendor. Sorolla captó de una forma primordial el concepto del agua, el color, el olor y la textura de las plantas que el mismo  fue seleccionando. Creó un jardín donde poder reunirse y sobre todo, donde poder pintar. Desde 1910 se conservan los bocetos que Sorolla realizó para su jardín y que estructura en cuatro espacios.

                   Plano 3.  Primer jardin. Plano Catastral de 1940. Instituto Geográfico  Nacional / Imagen primer jardín

Plano3. Primer jardin. Plano Catastral de 1940. Instituto Geográfico  Nacional / Primer jardin 

Primer jardin. Inspirado en Jardín de Grutesco del Alcázar de Sevilla y que tantas veces pintó. Es el jardín de acceso a la vivienda, estructurado de forma geométrica y dividido en 6 parterres, actualmente plantados de boj, con una fuente central y  perimetralmente rodeado de plantacion. Todo el solado se planificó como los enlosados de los jardines árabes con plaquetas de barro, intercaladas con losetas vidriadas. En  en el pórtico de acceso a la vivienda plantó,con sus propias manos, un rosal trepador amarillo en honor a Clotilde. En muchas ocasiones durante sus viajes, le preguntaba por su estado, como si fuera uno mas de la familia.

                   Plano 4. Segundo jardín. Plano catasral 1940. Instituto Geografico Nacional. Imagen  segundo  jardín.

Plano 4. Segundo jardín. Plano catasral 1940. Instituto Geografico Nacional / Imagen  segundo  jardín.

El segundo jardín. Es el último que realiza hacia 1917. Lo diseñó como un tránsito entre el primero y el segundo. Inspirado en  el patio de la Acequia del Generlife, aparece definido por dos parterres laterales plantados en arrayán y traídos de la Alhambra. Para cerrar la perpectiva utilizó una estatua  de un togado de origen romano regalo del Marqués de Viana.

               Joaquin Sorolla . Boceto para el segundo jardin 1917 . Pintura del segundo jardín

Joaquín Sorolla. Boceto para el segundo jardin 1917 / Pintura del segundo jardín 

                   Plano 5. Tercer jardin.  Plano catasral 1940. Instituto Geografico Nacional / Imagen tercer  jardin.

Plano5. Tercer jardin. Plano catasral 1940. Instituto Geografico Nacional / Imagen tercer  jardin.

El tercer jardín se levantó en 1911 y fue concebido como salón al aire libre con una zona de estar bajo una pérgola. Recurre a la geometrización de los parterres donde se plantaron lirios blancos, rododendros, hortensias, azaleas y alhelíes, que tantas veces llevó a sus lienzos. Un estanque cuadrado en el que se plantaron nenúfares organiza todo el conjunto y sirve de marco a la escultura ‘Fuente de las Confidencias’, obra del escultor Francisco Marco Díaz Pintado que fue comprada por Sorolla en la Exposición de Arte Decorativo de 1911, donde ganó la medalla de plata.

                    Plano 6. Cuarto jardín.  Plano actual e magen del  Patio andaluz.

Plano 6. Cuarto jardín / Plano actual e imagen del  patio andaluz.

El patio andaluz.  Sigue los modelos andaluces, con un esquema cuatripartito y la fuente central con los azulejos de la fábrica trianera de Mensaque así como los verdes y amarillos de las galerias, realizados en la fabrica de Ruiz de Luna de Talavera. En los parterres descansan cipreses y adelfas.

                     Sorolla pintando en el jardín

En el verano de 1920, mientras pintaba en el jardín, le sobrevino un ictus cerebral que lo dejo prácticamente inmovil hasta su muerte en 1923. Dicen que las plantas y los animales cuando pierden a su dueño van entrando en un proceso de melancolía y que muchas veces acaban muriendo, eso debió pasarle al rosal trepador amarillo que había plantado con sus manos para Clotilde. Desde la antigüedad plantas trepadoras representan la fusión entre la naturaleza y la arquitectura, y también desvelan un simbolismo relacionado con el amor devoto, la fidelidad y la unión de almas. El rosal se malogró con la enfermedad de Sorolla y acabó muriendo con la muerte de Clotilde en 1925. Existe una leyenda en este museo: cuenta que durante muchos años se intentó recuperar el rosal amarillo, en su lugar se pusieron  varias especies de rosal trepador: cambios de color en la floración y sucesivas plagas impedían que se desarrollara. Durante 60 años fue imposible recuperarlo. Actualmente se ha desarrollado con toda generosidad.

Una prueba más de esa unión incondicional fue la donación por testamento por parte de su esposa Clotilde García del Castillo, de todo su legado al Estado Español, incluyendo su casa, para la creación del Museo Sorolla. De esta forma, consiguió que la memoria  de Joaquín Sorolla permanezca en el tiempo.

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