El Vallecas
“Soy el Vallecas”, este era el saludo que recibían aquellos que lo conocieron.
Miguel Ángel Sanz Bocos, fue un aviador que luchó en el ejército republicano, incorporándose a la 4ª Escuadrilla de caza y para ello fue a formarse a la URSS. Pero, espera, ya sé que es mucha información así de primeras. Te lo cuento más despacito.
Este joven vallecano nació el 5 de julio de 1918 en el seno de una familia obrera. Su padre era dueño de la ferretería 'El kinke', en Vallecas, que permitía a una familia de diez tirar más o menos adelante…. En torno a 1925, con 6 o 7 años, asistió a la escuela de la Casa del Pueblo en el Puente de Vallecas con Amós Acero Pérez, profesor socialista elegido alcalde de Vallecas en las elecciones de 1931, al que admiraba. En sus memorias se dice de él que “era alguien que estaba por encima del resto de los humanos, porque era la persona que representaba algo que los demás no tenían”.
Al inicio de la Guerra Civil, se alistó en el ejército de tierra en el batallón Antigás como voluntario. Más tarde, su amigo Luciano, le hablará del oficio de piloto y de las pruebas que había convocado el gobierno republicano para formarse como piloto de cazas. Su buen desempeño le llevó a pasar los exámenes y fue destinado a la Unión Soviética, donde se le forma como piloto en la escuela de Kirovabad, región perteneciente a la URSS, hoy territorio de Azerbaiyán. En dicha escuela fueron formados la mayoría de los pilotos españoles que lucharon en el bando republicano.. Posteriormente, a su vuelta, luchó en las campañas de Levante, Ebro y Cataluña, siempre consciente del peligro que corría y sabiendo que “la falta de experiencia, se paga con la vida”.
Avanzada la guerra, la fuerza aérea republicana fue perdiendo fuerzas progresivamente, y el 6 de febrero de 1939 los últimos cazas fueron ametrallados por la Legión Cóndor. Uno de los aviones que causó baja fue el de Ángel, que se vio obligado a atravesar los Pirineos a pie. Una vez en Francia, junto con sus compañeros aviadores, fueron internados en campos de concentración durante meses.
El inicio de la Segunda Guerra Mundial, con la invasión alemana de Polonia, trajo consigo novedades en la vida de Ángel Sanz. Francia, en guerra con Alemania, le ofreció formar parte de un cuerpo aéreo expedicionario a Indochina. Su negativa le llevó a trabajar en oficios mal remunerados en territorio francés.
En 1943 se acogió a los indultos que había dictado el gobierno de Franco, pero al atravesar la frontera fue denunciado e internado durante un año en la prisión de Pamplona, por sus "ideas marxistas", y condenado más tarde a cumplir pena en los batallones de castigo de África. Para evitar esa condena se escondió de la policía en Madrid y trabajó en la ferretería de su familia. Así fue como obtuvo Ángel Sanz el título de técnico electrónico, trabajando en la semiclandestinidad fabricando aparatos de radio, hasta que el hostigamiento policial le obligó a abandonar Madrid con su familia y huir a Francia. Allí estuvo trabajando como vendedor de diversos productos, hasta 1958, momento en que volvió a España con un pasaporte "valedero por un mes”, que más tarde lo transformaron como un pasaporte casi normal.
Más adelante, asociado con otros ex aviadores republicanos, estableció un negocio de venta de tornillos para empresas automovilísticas francesas. Durante esa etapa fue uno de los fundadores de la Liga de Antiguos Aviadores de la República Española. (LAARE). En mayo de 1972 participó en una reunión, que sería el germen de la Asociación de Aviadores Republicanos (ADAR). En 1998, a la edad de 72 años vendió el negocio.
Falleció a los 100 años en 2018, siendo todavía presidente de ADAR, dejando a toda su familia, amigos y conocidos un recuerdo imborrable de un hombre que tuvo una vida dura, pero plena y satisfactoria.
El acercamiento a las vivencias de este vallecano no hubiera sido posible sin la ayuda de ADAR, Asociación de Aviadores Republicanos, con la que la Biblioteca Pública Municipal Pozo del Tío Raimundo colabora. La información para este capítulo ha sido tomada en gran parte de libro 'Memorias de un chico de Vallecas piloto de caza de la República'.

Fotografías de la actividad de manualidades 'Crea tu avión republicano' organizada por la asociación ADAR
De hecho, la generosa donación de obras, agrupadas hoy en un centro de interés en dicha biblioteca, tiene el objetivo de hacer llegar toda esta información al barrio, al igual que el texto que nos ocupa. Todo ello, con el objeto de conocer la intrahistoria de los jóvenes que lucharon como aviadores durante la Guerra Civil Española. Para Unamuno, “la historia de aquellos que no tienen historia”.
Imágenes cedidas por ADAR, Asociación de Aviadores Republicanos.