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Las Canteras de yeso de Vallecas

La importancia de las canteras de yeso vallecanas en la construcción del Ensanche de Madrid en la segunda mitad del siglo XIX.

El crecimiento de la ciudad de Madrid en la segunda mitad del siglo XIX está limitado por la cerca de Felipe IV, del siglo XVII, que la impide desarrollarse. El denominado Plan Castro plantea un nuevo proyecto de ciudad más moderna y también acorde con los tiempos que están por llegar. Así, se empieza a planificar el futuro de la ciudad, pero con un crecimiento que racionalice el espacio, mejore la salud pública y urbanice nuevas zonas. De hecho, con el Plan Castro aparecerán nuevos barrios como Salamanca, Retiro o Chamberí entre otros.

 

Plano Ensanche de Madrid y foto de Félix Martínez y compañeros (Cantera de Yeso “Milin”, 1946).

A la vez y debido a la escasez de vivienda y al encarecimiento de esta, empiezan a surgir fuera del perímetro del foso unos núcleos urbanos que dieron lugar a otros barrios. La gente que llega de otras provincias en busca de trabajo va a encontrar en la lejanía del núcleo urbano un lugar donde construir sus viviendas a precios mucho más bajos. Sin embargo, se encuentran bien comunicados, pues crecen a las orillas de los caminos que unen los núcleos rurales próximos a la capital con el centro de esta. De esta manera, durante años y hasta mediados del siglo XX, va creciendo de forma irregular, y aparecen barrios como Prosperidad, La Guindalera, Tetuán y Puente de Vallecas.

 Cantera de yeso de las Cumbres, 1922.

Las necesidades constructivas para el Ensanche de Madrid hicieron que las canteras de Vallecas se convirtieran en buena parte del suministro de yeso que necesitaba la capital. Durante ese período existían grandes canteras de yeso en Vallecas como la de Monte Viejo, Las cumbres, La paloma, El Gallinero… A su explotación se dedicaban unas 100 personas.

Los yesos no son de muy buena calidad, por estar demasiado mezclados con otros minerales e impurezas, pero dicha falta les hace poseer un fraguado más lento que el de otros yesos mejores. Así, da lugar a que los albañiles puedan manipularlos de un modo más cómodo. Gracias a esta peculiaridad, los yesos de Vallecas adquieren reputación de excelentísimos y maravillosos, y Vallecas se convierte en el casi oficial y seguramente único proveedor de yesos para todo Madrid. Lo será desde tiempo inmemorial hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX.

En aquella época existía un problema: el yeso tenía que ser transportado desde las canteras de Vallecas a Madrid. Primero, se hacía en carretones de bueyes que los canteros y trabajadores de piedra llamaban garruchas. Después, se pensó en agilizar y abaratar los costes mediante el canal del Manzanares.

Entretanto los ferrocarriles empezaron aparecer. El 29 de enero de 1878 le fue concedido a don Luis Figuera Silva la construcción y explotación de un tranvía de vapor cuyo recorrido iría desde el kilómetro 3 de la carretera de Valencia hasta Arganda. En principio sólo se construyeron 6 km, es decir, hasta Vallecas, y fue inaugurado este tramo en 1881. Tres años después esa concesión fue vendida a la 'Compañía del tranvía de Madrid a Arganda'. El trazado aumentó 6 km más, recorriendo lo que actualmente son las calles de Monte Igueldo y Martínez de la Riva y que entonces era el camino de Yeseros. Finalizaba en las mismas puertas de la fábrica de yesos “La invencible”, situada entre los kilómetros 13 y 14 de la carretera de Valencia.

Noticas de prensa de 'El eco patronal' (01/01/1928 número 135) y 'Ahora' (30/06/1931).

Este tranvía a vapor fue conocido popularmente como “La maquinilla” o ferrocarril yesero, que en principio transportaba tanto mercancías como viajeros, pero finalmente se utilizó sólo para el transporte de yeso. En 1908 este tranvía fue comprado por la 'Compañía Madrileña de Urbanización', aunque la sociedad de yesos 'La Vascongada' adquirió el ramal de Perales.

Croquis de la extracción de yeso y horno, y de fábricas familiares de yeso. Félix Martínez González.

En 1931, la Maquinilla deja de existir. El 29 de junio de ese año, más de un centenar de vecinos levantaban las vías por las que circulaba hartos de él ya que el servicio era malo, constituía un peligro para los viandantes y para la seguridad de las fincas rústicas y urbanas y descarrilaba a menudo, según nos cuenta el libro Madrid, Villa y Puente. Historia de Vallecas de Luis H. Castellanos y Carlos Colorado.

En la segunda mitad del siglo XX, la industria yesera en Vallecas se fue retirando hasta desaparecer.

De todo este proceso hay que destacar cómo una de las zonas más humildes de Madrid con la industria del yeso se convirtió en los siglos XIXXX en una localidad imprescindible para la capital, con el transporte de cuatrocientos a quinientos cahices de yeso, procedente todo de estas canteras para la construcción del Ensanche de Madrid. De aquí podemos deducir que gran parte de la ciudad de Madrid está construida con el yeso de las canteras de Vallecas.

Manuscritos realizados y donados por Félix Martínez González trabajador en la cantera vallecana “Milin”.

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