El Abejero del Capricho

En el actual barrio de la Alameda de Osuna se encuentra el jardín del Capricho, la obra cumbre de la duquesa de Osuna.

El jardín del Capricho era la villa suburbana de los duques de Osuna, en la que materializaron sus ideas ilustradas, convirtiéndola en el ejemplo más importante de jardín paisajista en España. Palacio y jardines son el reflejo de una mentalidad ilustrada que preconizaba los intentos de los cambios sociales y económicos llevados a cabo por los ilustrados españoles. A fínales del siglo XVIII aparece un nuevo concepto estético, una consideración nueva del hombre sobre el espacio que habita y de su forma de dominarlo. La naturaleza debía dulcificar las costumbres a través de los sentidos, con la intención de conmover al espíritu.

Las obras de esta la villa suburbana se inician en 1784, cuando adquieren la primera casa, que no era otra cosa que una casa de labor, encargando el primer proyecto al jardinero Pablo Boutelou. Poco a poco van adquiriendo terrenos y en 1789 ya casi está adquiridas las 14 hectáreas actuales. En 1787 contratan al jardinero Jean Baptiste Mulot, que procedía de la escuela de jardinería de Versalles, conocía la obra realizada por Richard Mique en el Hameau de Maria Antonieta del palacio de Versalles. Mulot diseña un jardín paisajista donde hay un eje central que va desde la puerta de entrada al palacio. Toda la parte superior del jardín se diseña con terrenos irregulares y plantaciones en bosquetes (árboles plantados en grupos), riachuelos y estanques que dan un aire de naturaleza libre complementándose con arquitecturas escondidas como: la casa de la vieja", el casino de baile, la ermitas, lapidas y obeliscos, que nos llevan a un espacio cuya intencionalidad es la de producir sorpresa.

Dentro de estos edificios se levantó el abejero, que fue una construcción única en su género, aunque durante el siglo XVIII se habían construido elegantes abejeros de salón, con arquitecturas refinadas. Su utilidad era la producción de miel, nunca la contemplación de las abejas. Es por ello que esta edificación adquiere un significado simbólico. Desde la antigüedad, a las abejas se les atribuía numerosas cualidades humanas, tales como la laboriosidad, la concordia, el valor y en la tradición cristiana se las comparaba con la vida monástica, basada en el orden y en el trabajo, como el de una colmena.

El abejero se encuentra situado al sureste del jardín en la parte más elevada. Arquitectónicamente es una edificación de difícil clasificación ya que sus formas neoclásicas se dulcifican con una cubierta de suave curvatura. El edificio muy probablemente fue construido por el arquitecto Mateo Medina en 1795. La planta consta de un pabellón de forma ochavada, que continúa con dos pasillos laterales, que rematan en dos pabellones cuadrados.

En el exterior, la puerta principal, que se sitúa en el pabellón central, está enmarcada entre dos columnas, con un relieve sobre la misma. Este pabellón se cubre con una cúpula de media naranja y rematada en un jarrón. Los dos cuerpos laterales, de trazado rectangular, se presentan con 3 nichos a cada lado, que albergaron 6 estatuas realizadas por José Pagniugi en 1793. El edificio se remata con dos pabellones cuadrados a cada lado. En la fachada posterior, en los pasillos traseros, se localizan las trampillas para que las abejas pudieran salir.

                                     Parte posterior del abejero donde se pueden ver las trampillas de acceso para las abejas

 Los muros se recubrieron exteriormente con un enfoscado que simula un almohadillado. El tratamiento interior como el exterior encubría la pobreza de los materiales.

 En cuanto al interior, que es realmente donde se sitúa la originalidad del edificio, la puerta del pabellón central da acceso a una rotonda circular recubierta con placas de yeso estucadas, imitando jaspe amarillo y complementado con columnas estucadas que fingen ser mármol negro, rematados sobre una cornisa que sostiene una cúpula con casetones. Esta estancia albergaba la Venus de Juan Adán realizada en 1795 que es una de las obras más relevantes del neoclasicismo español, y que había sido subastada con la ruina de los Osuna, sustituyéndose por una copia en el 2014.

                                      Venus de Juan Adán. 1795.

Los dos cuerpos laterales cubiertos con bóveda de medio cañón eran donde se situaban los panales, que podían ser vistos a través de unos cristales donde se observaba el trabajo de las abejas en las colmenas.

                                      Pasillo con cristales desde donde se admiraba el trabajo de las abejas 

Estos pasillos conducían por ambos lados a dos pabellones de forma cuadrada, que como otras estancias del Capricho, eran espacios para estár y  conversar, que según las distintas tasaciones que se hacen de los edificios, estaban profusamente decorados con mobiliario, cuadros y menaje.

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