'Gliff'de Ali Smith
Gliff es la última obra de Ali Smith, en donde su habitual crítica social se vuelve lírica, siendo posible vislumbrar un cuento de hadas en una distopía. Como cualquier obra que se precie en este género, nos presenta un mundo aterrador, opresivo…un mundo cuyas semillas ya están germinando en éste, un “no-futuro” obscuro del que, sin embargo, en la obra queda una puerta entreabierta a la esperanza.
Nos encontramos ante la historia de dos hermanas Bri (Briar, espino) y Rose (rosa) y un caballo gris, Gliff (visión, emoción, corazonada) que se quedan solas en un mundo sometido por una clase dominante que odia la naturaleza, la historia, la cultura, las palabras. Un mundo sin bibliotecas, en la que se prefiere el césped de plástico al natural, donde el crimen ecológico es ley y todo aquel que no se somete, es considerado “inverificable”: personas cuyo destino es la reeducación o la desaparición. Un mundo, en fin, en el que todas las cosas que no se ajustan al orden prefijado son rodeadas por una siniestra raya de tinta roja que anuncia su eliminación.
En Gliff los amantes de la literatura distópica encontrarán muchos guiños: esos edificios totalmente transparentes del Nosotros de Zamiatin, no son necesarios en un mundo controlado por cámaras, reconocimiento facial, teléfonos y relojes inteligentes que controlan a la población. El odio a los libros nos hace recordar Fahrenheit 451. El control social implacable, la dialéctica dominantes/dominados nos lleva al 1984 de Orwell, incluso el “soma” de Un mundo feliz parece tener un paralelo en las drogas que se proporcionan a los esclavizados inverificables en sus trabajos-tortura.
Sin embargo, esta obra aporta una ternura que no encontramos en las distopías anteriores. Las hermanas se rebelan contra un mundo tenebroso: Rose, la menor, que ama las palabras y juega con ellas, será la que ponga nombre a Gliff, el caballo que encontrarán en el campo y que es una metáfora de la libertad, de la lealtad, de la belleza… del cambio que es posible aún en las situaciones más opresivas. Rose podrá permanecer en la lucha sin pausa. Bri, por la fuerza de las circunstancias, se verá separada de su hermana y caerá, como inverificable, en prisionera del sistema. Posteriormente se transformará, orgullo de la “reeducación”, en carcelera de ese mundo. Como el árbol que le da nombre, la hermana mayor se transformará en espinas hasta que el recuerdo de su hermana y de su propio pasado, la haga florecer a la vida, rompiendo sus cadenas y saboteando al sistema del que forma parte.
En definitiva, Gliff es una novela que no solo leerán con placer los amantes del género distópico, o aquellos interesados en novelas con trasfondo sociopolítico, sino también por toda persona preocupada por las sombras que obscurecen nuestro futuro, y a la vez, esperanzadas en que las nuevas generaciones sepan hacer rebrotar la poesía, comprometida o no, en malos tiempos para la lírica.