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Un huerto con buena vista

Los huertos urbanos llevan tiempo estando de moda. 

Pero es que sobran los motivos para que sea así. Son una magnífica forma de conectar con algo tan elemental como es la naturaleza en general y la tierra en particular.

Madrid es sin duda una ciudad estupenda, pero de vez en cuando deberíamos tomarnos con más calma la velocidad con la que nos movemos en el día a día: trabajo, familia, clases,… hacen que a veces nos olvidemos de conceptos muy elementales. Los tomates y las lechugas no crecen en los supermercados, necesitan todo un proceso en el que la frase del grupo Macaco les viene como “anillo al dedo”: la prisa mata, quien siempre corre olvida caminar.

Si cerca de tu casa tienes uno de estos huertos, no dudes en aprovechar la ocasión de acercarte. Son una magnífica forma de aprender, conocer personas que tienen inquietudes como las tuyas y en esencia, compartir experiencias.

                                                                                                                                                                   

En esta ocasión vamos a hablar del Huerto de la Gasolinera, que en abril de 2017 comenzó a dar sus primeros pasos. Se encuentra en el distrito de Salamanca, el lugar está situado junto a la Biblioteca Municipal Buenavista. En unos 150 metros cuadrados, en este espacio de cogestión vecinal se plantan verduras de temporada, flores y plantas aromáticas. En un principio, se atendía a las visitas que venían para conocer el huerto y a las consultas que realizaban de las plantas de sus balcones y terrazas.

Paulatinamente se fueron incorporando algunas de estas personas porque querían trabajar en el huerto y se fueron recolectando los productos para dárselos a los miembros de La Gasolinera y a los vecinas/os que acudían a visitarlo con regularidad.

Varios grupos de niñas/os con sus maestras del colegio colindante, trabajaron en uno de los bancales en su totalidad. También acuden jóvenes, grupos de discapacitados y jubilados, entre otros.

En el mes de septiembre se retiraron los restos de todo lo plantado y se preparó la tierra para cultivar los productos de invierno y se hicieron los semilleros para obtener plantones. Durante los meses de enero y febrero se prepararon tres tipos de estructura de invernaderos, para comprobar la evolución de las plantas.

Como resumen, se ha conseguido formar un equipo de personas que trabajan y aprenden semana a semana.

                                                                                                                    

La Biblioteca Municipal Buenavista, para colaborar con esta iniciativa, fomentar y animar a la lectura, ha organizado dos centros de interés permanentes, uno para adultos y otro infantil con las nuevas publicaciones editadas sobre huertos urbanos en sus distintas versiones para el aprendizaje de las técnicas necesarias y disfrute de un ocio que tiene en la convivencia y el trabajo colectivo, la conexión con la naturaleza y la cohesión social su razón de ser.

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