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La otra cara de Dámaso Alonso

Conocer al hombre detrás de su obra resulta sorprendente 

Dámaso Alonso, el célebre autor chamartinero que da nombre a nuestra biblioteca, residió a apenas unas manzanas de nuestro centro en una casita con huerta y jardín. En su momento, la suya era una casa situada a las afueras de Madrid, en el pueblo de Chamartín de la Rosa. 

Por este motivo y para dar a conocer al poeta y académico, al que se oculta tras sus poemas, ensayos, críticas y estudios lingüísticos, decidimos preparar un pequeño centro de interés con algunas de sus obras más relevantes. Además, colocamos en distintos rincones de la biblioteca -en paredes, estanterías, mamparas, mesas o incluso en el suelo- extractos de conversaciones o de palabras que amigos y colegas de profesión han dedicado al escritor a lo largo de los años con la posibilidad de acceder al texto completo a través de un código QR. Algunos de ellos de personalidades tan destacadas como el académico Fernando Lázaro Carreter, el filólogo Ramón Menéndez Pidal, el novelista cubano Manuel Pereira o el historiador Pedro Laín Entralgo, entre otros. 

Resulta sorprendente conocer al hombre que hay detrás de la obra, a aquel que en la reunión que dio origen a la notable Generación del 27 recitó de memoria 1.091 versos de Góngora; al que preparaba, con 80 años ya cumplidos, un diccionario de “malas palabras” y exabruptos propios de Latinoamérica; el Alonso que atravesaba raudo los pasillos de la Universidad de Madrid, hoy llamada Complutense, adelantando a alumnos, “pequeño y casi rechoncho”; o al que instruía a un jovencísimo Paco Rabal con la condición de que no le manchara los libros del aceite que impregnaba los bocadillos que el mismo Dámaso le ofrecía. 

Por otro lado, también quisimos reunir información acerca de las otras dos bibliotecas esparcidas por el mundo que deben su nombre al autor madrileño: una se encuentra en Málaga y se inauguró apenas unos meses después de su fallecimiento en 1990. Como gesto de agradecimiento, su viuda, Eulalia Galvarriato, envió una carta cuya copia puede apreciarse en sus instalaciones.  

El otro centro con el que compartimos nombre y apellido se ubica en Dublín, en la sede del Instituto Cervantes de la capital irlandesa. No es casual: Alonso fue el primer traductor al español de ‘A Portrait of the Artist as a Young Man’ (‘Retrato del artista adolescente’), de James Joyce, con el cual colaboró durante el año 1924. Esta biblioteca cuenta con copias de documentos personales de ambos, como una carta de James Joyce, reconocido como uno de los escritores más importantes del siglo XX, sobre la anterior traducción citada. 

Desde dicha biblioteca han lanzado una ficción sonora (en castellano) que invita a recorrer Dublín desde una perspectiva diferente para conocer el legado literario, histórico y artístico español presente en la ciudad. Se trata de una ruta a pie que explora diversos lugares emblemáticos a través de Eva, una estudiante española de Historia, y en la que se hace referencia también a nuestra biblioteca en Chamartín y a la anteriormente mencionada en la ciudad de Málaga. 

No queremos dejar de destacar el cartel que realizó para la ocasión el artista Sergio Alonso Romero, en el que destaca el vivo colorido de la ilustración con un Dámaso serio, trajeado, mirando el horizonte desde su butaca. Y es que detrás de su imagen de sesudo lingüista se encontraba un hombre vital, enérgico y cercano. 

 

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