13 de noviembre de 1933

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Vallecas y su biblioteca municipal.

Mil novecientos treinta y tres es un año con acontecimientos que aún resuenan con fuerza. Si apuntamos algunos de ellos, tenemos la revolución de enero en La Felguera, la sentencia de la Sanjurjada, la dimisión de Azaña, la creación de la Falange, la promulgación de la ley de vagos y maleantes, la aprobación en referéndum del Estatuto vasco, y el voto de las mujeres españolas por primera vez, gracias a la lucha de personas como Clara Campoamor.

Asimismo, Japón se retira de Naciones Unidas e invade China, EE. UU. concede la independencia a Filipinas, reconoce oficialmente a la Unión Soviética, abole la Ley Seca que prohibía la venta y consumo de alcohol, empieza la construcción del puente Golden Gate e inaugura el Monumento Nacional Monte Rushmore. En Alemania, Adolf Hitler asume la Cancillería del Reich, no mucho antes del incendio del Reichstag, recibe plenos poderes meses después, comienzan las quemas de libros y firma el concordato con la Santa Sede, poco antes de abandonar la ONU, siguiendo los pasos de Japón. Dollfuss se erige en dictador en Austria, Daladier forma Gobierno en Francia, Franklin D. Roosevelt toma posesión como presidente en Estados Unidos y Gandhi acaba en la cárcel por incitar la desobediencia civil. Comienza la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia, Batista da un golpe de Estado en Cuba y muere en Argentina el dos veces presidente Hipólito Yrigoyen.

Como no todo es política, Federico García Lorca estrena, en el Teatro Beatriz de Madrid, el drama Bodas de sangre, se crea la que luego sería la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, se publica por primera vez la revista Newsweek, que aun hoy sigue saliendo de imprenta cada semana, aparece la novela Horizontes perdidos, que nos dejó en boca el lugar imaginario Sangri-La, y Elogio de la sombra de Tanizaki ve la luz, para mostrarnos la belleza de lo oscuro, mientras un nombre desconocido, John Wayne, labra los primeros escalones del camino a su estrellato. Jansky descubre ondas de radio provenientes del centro de nuestra galaxia con lo que da pie a una nueva disciplina, la radioastronomía, Leó Szilárd concibe la idea de la reacción nuclear en cadena, Schrödinger y Dirac son premios nobel de física e Iván Bunin de literatura. Mariano Barberán y Joaquín Collar cruzan el Atlántico en el avión Cuatro Vientos y mueren poco después en el trayecto La Habana-México, se crea la denominación de origen Jerez, con la que aún brindamos, y Krupp pone a punto el motor diésel.

Y en un humilde barrio, de un modesto pueblo que colinda con Madrid, en el mismo año que nacen personalidades tan dispares como Juan Marsé, Sergio Pitol, Susan Sontag, Philip Roth, Cormac McCarthy, David McCullough, Antonio Negri, Tete Montoliu, Manuel Alejandro, Yōko Ono, Nina Simone, Quincy Jones, Leonid Jaritónov, Krzysztof Penderecki, Alfredo Landa, Susana Canales, Carmen Salinas, Curro Romero, Jean-Paul Belmondo, Kim Novak, Roman Polanski, Peter Mansfield, Amartya Sen, Corazón Aquino y Garrincha, se inaugura, tal que un 13 de noviembre, la biblioteca Vallecas, Decana de la actual red de Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid.

Biblioteca Vallecas

Ochenta y ocho años acarrean sus muros, con alguna interrupción en el servicio, en un edificio aún más provecto y que atesora su propia historia, al haber sido Casa Consistorial y Juzgado, ambas funciones habiendo coexistido en algún momento con la biblioteca. En la actualidad, aparte de la biblioteca, el edificio alberga un Centro de Atención al Drogodependiente (CAD). La ubicación, en uno de los extremos del bulevar de Peña Gorbea, se codea, literalmente, con el lugar fundacional, en 1924, de la Agrupación deportiva Rayo Vallecano, y queda a tiro piedra de la estatua de Ángeles Rodríguez Hidalgo, la abuela rockera, nacida en 1900, quien tras aficionarse al heavy, y aparecer en la portada del disco Toca madera, de Panzer, dio el salto al bronce en la que es la primera estatua a un personaje popular de la que tenemos noticias, escultura cincelada por Carmen Jorba y financiada con el dinero que se recaudó en concierto, en la desaparecida sala Canciller, de Esturión, Ñu, Asfalto y Sobredosis, a lo que se sumaron aportaciones de la tienda de discos, también desaparecida, Madrid Rock y el artista Mario Scasso.

Regresamos del exordio al día de inauguración de la Biblioteca del pueblo de Vallecas, 13 de noviembre de 1933. Nos encontramos con Amós Acero Pérez al frente de la misma, antiguo maestro, personaje popular, fusilado en mayo de 1941, tras haber sido el último alcalde democrático de Vallecas. Detenido en Alicante mientras intentaba salir de España por vía marítima, a sabiendas de que su futuro en la tierra que le vio nacer tenía aroma de fosas recién excavada. Con su nombre nos queda un parque en el barrio de San Diego, donde en 2016 se reinstauró el busto que ya hubo en su día y que alguien arrancó en la quietud de alguna noche olvidada. El comienzo de la biblioteca pronto se topó con las vicisitudes del momento; en 1937, fue cerrada debido a la Guerra Civil, abriéndose de nuevo en febrero de 1940. En Vallecas toca remar cuesta arriba, así que lejos de despegar, poco a poco fue cayendo en un estado de abandono hasta que, en 1976, se decidió su cierre para efectuar obras de remodelación. En 1980, otro alcalde popular, Enrique Tierno Galván, reinauguró la biblioteca, abriéndose al público el 12 de mayo de ese mismo año. En 1990, se añadió una sala de lectura para adultos, gracias a la cesión de dos habitaciones del antiguo Juzgado de Vallecas, en lo que ha sido su última reforma de gran calado en una biblioteca con mucha más historia que metros cuadrados. En años recientes, el río sonó con la noticia de un nuevo edificio, en diferente ubicación, pero problemas administrativos relegaron la posibilidad al cajón del recuerdo y de las buenas intenciones. La biblioteca perdió un espacio moderno a cambio de continuar bajo estas sólidas paredes, con una longevidad que firmaríamos la mayoría.

No queremos extendernos en los detalles de esa historia, pormenorizados en el artículo "El amanecer de las bibliotecas como bien público: el caso de Vallecas", al que os remitimos y que os recomendamos, a cargo de Inocencia Soria, directora de la Biblioteca Técnica Militar, donde se detalla cómo a raíz del decreto de bibliotecas municipales, de 1932, con Fernando De los Ríos como ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Vallecas, entonces pueblo independiente, se lanza a por la suya.

Por su parte, el pueblo de Vallecas pasa a formar parte del municipio de Madrid en 1950, integrando sus dos núcleos principales, Puente de Vallecas y Villa de Vallecas, que habían mantenido obstinada rivalidad histórica. Al respecto, tenemos el excelente reportaje de Juan Jiménez Mancha, "Vallecas está harta".

Renglones torcidos de la historia nos trajeron hasta aquí.

 

 

 

 

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