Entrevista con Cristina Sánchez-Andrade

Cristina Sánchez-Andrade (Santiago de Compostela, 1968) es escritora, crítica literaria, traductora y coordinadora de varios talleres de narrativa. Licenciada en Ciencias de la Información y en Derecho, es una de las voces más poderosas y originales de la narrativa española contemporánea.

 

Cristina ha escrito relatos por el que le han concedido diversos premios literarios, como el de Cuentos de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, y en el año 1999 publicó su primera novela, Las lagartijas huelen a hierba, una novela sobre la búsqueda de la identidad que sorprendió por su originalidad narrativa y su estructura. Bueyes y rosas dormían, su segunda novela, está ambientada en un tiempo indefinido, en un lugar opresivo, ficticio y arquetípico, no en vano llamado Pueblo; esta deliberada abstracción se disfruta en el resto de su narrativa.

Cristina es además usuaria de la Red de Bibliotecas Públicas y suele acudir a la Biblioteca Iván de Vargas entre otras.

¿Cual fue el primer libro que te impactó y por qué?

No sabría decir si fue el primero, pero un libro que me marcó fue El gran cuaderno de Agota Kristof. Me impactó por la historia en sí, pero sobre todo por la economía narrativa, por la voz (una primera persona del plural, algo poco común en literatura), por la sobriedad y porque es un libro que cumple perfectamente con aquello que tanto repetimos los que damos clase de escritura y es que hay que “mostrar” y no “explicar”

¿Quién es tu escritora favorita?

Es difícil de contestar porque muchas veces hay un libro de un autor/a que me encanta y otros no tanto. Pero mira, la que se me ha venido a la cabeza es Flannery O’Connor, una escritora del sur de EE.UU, del movimiento que se ha venido a llamar “gótico sureño”. Me impresionan sus personajes y el tratamiento del mal en sus relatos.

 ¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer?

Me encanta el personaje de la madre del libro Las naranjas no son el único fruto de Jeanette Winterson o de su otro libro Por qué ser feliz cuando se puede ser normal. Se trata de una mujer autoritaria, temerosa de Dios. Tiene miles de manías que proyecta en su hija y es una hipócrita. No es un personaje bueno, desde luego, pero sí peculiar. Desde el punto de vista literario, no tiene desperdicio.

 ¿Qué relación has tenido con las bibliotecas a lo largo de tu vida? 

Muy intensa, sobre todo desde que empecé a escribir más en serio. Cuando estás escribiendo necesitas leer mucho y desde luego no te puedes comprar todos los libros que te apetecen. Me encanta ir a la biblioteca, de verdad que para mí sigue siendo emocionante volver a casa con cuatro o cinco libros. Creo que es un lujo que a veces no apreciamos.

 ¿Cómo afecta la pandemia de Covid-19 a un escritor a la hora de crear nuevas historias? 

Bueno, creo que como a todo el mundo. Esta pandemia ha tenido y tiene una repercusión tan grande, que toda nuestra vida está impregnada de ella. De momento no he escrito nada que tenga que ver, pero estoy completamente segura de que saldrá en algún momento. El escritor se alimenta de vivencias y esta es la más importante que hemos tenido en mucho tiempo. 

¿Qué libro estás leyendo ahora?

Acabo de terminar una novela, que tengo en reposo, y estoy releyendo On Chesil Beach, de Ian McIwan, que es un libro maravilloso.

 

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