Ganadoras y ganadores del X Concurso de Microrrelatos

Estos son las ganadoras y los ganadores de nuestro Concurso de Microrrelatos: "De paseo por El Prado y El Buen Retiro" 

GANADORA

La cuerda de luz (María José Flores Ortiz)

Francisco estaba listo para empezar a pintar, cuando observó que el pequeño Pedro había extraviado el cordel de su carroza de juguete. Después de mucho buscar sin encontrar, logró que el niño posara sobre un cojín, a los pies de su madre, y sujetara el carruaje con una insólita "cuerda mágica". Aquel día daba los toques finales al retrato, cuando las musas se abrazaron a sus manos e inmortalizaron sobre el lienzo, desbordada de blancos, plateados y grises, una preciosa huella de sol. Hoy cuentan que un despeinado Francisco recorre El Prado de vez en cuando. De sus dedos iluminados son testigos de excepción aquellos siete borrachos, los pastores y todas las almas del jardín… En el silencio de la noche, sonríe, mientras contempla, una vez más, la inocente mirada de Pedro y, con un pincel peregrino, retoca la inmortal cuerda de luz que sostiene entre sus manos.

2º CLASIFICADO

Rosaleda (Ismael Sobrino Tena)

Era la rosa más hermosa, la reina del Retiro. Todo aquel que paseaba por la Rosaleda se detenía frente a ella, admirando el vivo color de sus pétalos, rojos como la sangre. Las flores la envidiaban. Jamás serían tan bellas como aquella rosa, y jamás nadie las miraría como a ella. Siempre lloraban, cubriendo sus pétalos de triste rocío. También habitaba aquel jardín una vieja enredadera, que pasaba desapercibida entre las flores. La bella rosa siempre se burlaba de ella, pero la anciana reía ante su maldad. El día que comprendió por qué se reía, deseó no haber florecido. Con la llegada del verano, todas las flores comenzaron a secarse y a morir, acompañadas por la risa cruel de la enredadera. El día que la reina del Retiro perdió su último pétalo, marchito y descolorido, escuchó la risa de la anciana, que decía: “Nunca vio una flor dos primaveras”.

3º CLASIFICADO

El bosque de tu recuerdo (Ricardo Carlos Martínez Fischer)

Tiene gracia que fuera en el “Bosque del Recuerdo” donde te vi por última vez y que, en aquellas tardes de paseos, besos al viento y silencios eternos, se llamase "Bosque de los Ausentes", como sabiendo que tus ojos ya me anunciaban tu partida. Fue un día como otro cualquiera, en el que te dio por olvidar el abono de transporte en la mesita de noche y un último vistazo al espejo, y ese minuto, ese maldito minuto, ese tener que coger el siguiente tren. A menudo vuelvo allí, donde tu última mirada, tonto de mí, me cogió por sorpresa, justo cuando tus últimas palabras me abrieron las puertas del firmamento y me asestaron un latigazo de recuerdo nebuloso, cuyo amor larvado me gusta pisar bajo la tierra del Retiro, allí donde está escrito tu nombre.

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