Ganadoras y ganadores del VII Concurso de Microrrelatos

Estos son las ganadoras y los ganadores de nuestro VII Concurso de microrrelatos, dedicado a las bibliotecas con el lema 'Microteca'.Ahora puedes escuchar los audios de los relatos: ganador y finalistas del 2015


GANADORA

Realismo (Matilde Lledó Pérez)   Escuchar

Colgaron calabazas y siluetas de fantasmas. Cada año tenía más  éxito aquella fiesta del primero de noviembre. La gente llegaba disfrazada de distintos protagonistas. Había un Sherlock Holmes con pipa, un Frankenstein y hasta un Dorian Gray con espejo incluido. Pero aquel hombre con barba y una pierna de palo era sin duda el mejor. ¡Qué realismo! ¿Pero de qué libro había copiado aquel personaje tan logrado? Cuando sus pies notaron el agua que cubría el suelo, corrió sobresaltada. No llegó a tiempo. La gran ballena blanca entraba ya por la sala de lectura de la biblioteca.

 

2ª CLASIFICADA

CUENTACUENTO (Adela Rosa Ruíz) Escuchar

En una de las salas de la biblioteca siete niños la escuchan embobados. Les cuenta la historia de una princesa y su malvada madrastra. De repente se para y bosteza mientras con la mano en el bolsillo toca distraída el rabito de la fruta que unos momentos antes le ha regalado la anciana.

 

FINALISTAS

En teoría  (Sergio Fernández Pérez)   Escuchar

Qué ironía -rió mientras terminaba de ordenar la sección de Botánica. Ahora que había conseguido ese empleo de bibliotecario, el Estado le había dicho que en teoría estaba completamente rehabilitado. Nunca mejor dicho, en teoría, - pensó el antiguo pirómano, mientras con el dedo acariciaba sonriente el lomo de una Enciclopedia Arbórea.

Libro de medicina sufre mobbing  (Alberto Guillén Bobé)  EScuchar

Entraño en mis hojas todo el conocimiento de la psique humana, o eso dice mi prefacio. Las manos de miles de personas han hojeado mi intimidad, ávidos de aprender en mi anatomía la suya propia. He quedado desgastado, he dormido de lado y he perdido ese olor a nuevo de mi impresión. Ruego mi traslado a la sección de Psicología.

Leonera  (María José Canser Cano)  Escuchar  

Llegó pronto. El ponente que impartiría la conferencia anunciada atraía mucho público y no quería quedarse en la puerta. Entró en la gran sala vacía y se sentó en la segunda fila. "Qué bonito es esto", pensó. Notó que algo le rozaba las piernas pero no vio nada. Lo sintió nuevamente. Era como una presencia que se moviera a su alrededor. De pronto, oyó un rugido como con sordina. Curiosamente no sintió miedo. A su mente vinieron los viejos leones que deambulaban por allí cuando era la Casa de Fieras y se sintió niña. Comenzó a entrar público.

Tiranosaurio que me persiguió  (Vanessa Proaño Puerta)  Escuchar

Un pterodáctilo sobrevoló mi cabeza mientras corría, como alma que lleva el diablo. En mi ajetreada huida, esquivé la manada de estegosaurios y despisté a un triceratops antes de alcanzar la puerta. -Pase por el mostrador, si va a llevárselo. -La encargada señaló el volumen abierto, ignorando al pterodáctilo que acechaba desde la lámpara de la biblioteca. Ahora me dirijo a casa. Voy en el autobús, inquieto por el tiranosaurio sentado en la última fila. Temo por el resto de pasajeros. «No debería leer a Crichtom», pienso mientras el tiranosaurio ruge y el libro tiembla entre mis manos. Estoy atrapado.

Intercambio  (Patricia Collazo González)  Escuchar

Habían quedado en el cuarto pasillo de Ciencias, estante veinticuatro. Allí, entre campos electromagnéticos, fuerzas cinéticas, y agujeros negros, nadie los reconocería. El conejo, reloj en mano, llegó puntual como era de esperar. En cambio, el pequeño príncipe rubio se retrasó. Su planeta quedaba muy lejos. Tal como habían acordado, intercambiaron trece naipes de corazones por una rosa con espinas. Desde entonces, la reina roja ordena cortar la cabeza de todos los elefantes, que engullidos por boas, parecen sombreros; mientras que Alicia crece de modo denodado luego de hacer caso a la rosa que en su letrero ordena "Huéleme".

Corazón partío  (Ángel Fabregat Morera)  Escuchar

La vio por primera vez en una biblioteca devorando un libro de desamores. Él buscaba algo más ilustrativo, como un recetario de cupcakes. Un domingo la invitó al cine aprovechando que estrenaban Ratatouille. Sin dejar que el tema se enfriara, el sábado siguiente la llevó a cenar a un afamado restaurante. A la mitad del postre, cuando él iba a declararle su amor, fueron sorprendidos por el jefe de sala del local, que odiaba a los ratones. Él murió de un escobazo intentando defenderla. Ella consiguió huir y ahora deambula con el corazón roto por las cloacas de la ciudad.

Hábitos de lectura  (Beatriz Carilla Egido)  Escuchar

Coge uno al azar y... dentro del libro hay un bosque, y dentro del bosque hay muchos pájaros, tantos como tiene en la cabeza el chico que pasea al pastor alemán que olfatea las huellas de un gnomo, que no es alemán sino gallego, que reside junto a su familia en un abeto tan centenario como el insecto que creó Kafka en La metamorfosis, cuyo protagonista se llama Gregorio, como el hombre que acaba de entrar a la biblioteca de los sueños para sumergirse en una nueva lectura. Coge uno al azar y...

Celos infundados  (Asunción Higueras Avia) Escuchar

- ¡Cómo vuelva a verte flirteando con ella te vas a enterar! - le espetó. Las palabras le cayeron como una losa. ¿De qué demontres hablaba?, ¡él no había hecho nada! Desde que la nueva llegó al estante su dulzura había desaparecido, desconfiaba y por las noches ya no se arrimaba. ¿Qué podía hacer, si estaba forzado a vivir con ambas, cada una a un lado? Con hercúleo esfuerzo contuvo la respiración restando grosor a sus más de quinientas páginas y logrando con ello no rozar el lomo de la nueva. Que corra el aire, se dijo.

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