Ganadoras y ganadores del II Concurso de Microrrelatos

Estos son las ganadoras y los ganadores del II Concurso de microrrelatos dedicado al mundo del cómic y celebrado en el 2009


GANADORA 

SUSANA LÓPEZ HERREROS "Reencuentro"

La tarde estaba lluviosa. Tras los ventanales de la residencia, un encorvado anciano, en silla de ruedas, llevaba tiempo con la mirada perdida en algún lugar del pasado. De vez en cuando se le iluminaban los ojillos y una sonrisa desdentada asomaba a su apergaminado rostro.

- ¡Qué tiempos aquellos! -murmuró para sí.
La voz de la enfermera le devolvió a la realidad.

- Don Roberto, quiero presentarle a su nuevo compañero de habitación.
El anciano se dio la vuelta y, abriendo los ojos como platos, exclamó:

- ¡Ostras, Pedrín!

2º CLASIFICADO

MIGUEL ÁNGEL GAYO SÁNCHEZ "La promesa de la araña"

Cuando regreso del trabajo siempre me encuentro a mi hijita durmiendo con placidez. Ser Spiderman tiene estas cosas, un horario de lo más trastocado. Entonces entro de puntillas en su habitación, la beso con ternura y coloco junto a su pequeña cabeza uno de mis guantes arácnidos, así cuando despierte por la noche sabrá que vine a visitarla. Ese es nuestro pacto secreto, nuestra promesa. Luego ella esconderá el guante para que mamá no pueda descubrir mi oculta identidad.

Y todo por la crisis. Antes trabajaba en la oficina y conciliaba mejor la vida familiar. Pero ahora en el centro comercial sólo me dejan marchar cuando termino de repartir el fajo de octavillas. ¡Y cuesta lo suyo con todo el cachondeo que provoca el jodido disfraz!

3º CLASIFICADO

ALBERTO SAN MIGUEL PALACIOS  "El admirador secreto de Batman"

Atravesando la espléndida biblioteca, tiró ligeramente de un libro en la estantería del fondo. Esta se abrió como una puerta, mostrando las escaleras secretas que comunicaban con la batcueva. Al llegar abajo, se detuvo un momento observando la imponente cúpula de piedra negra desnuda. El contraste con la tecnología de los paneles de control, pantallas y vehículos, era sobrecogedor. Se dirigió al armario metálico que contenía el uniforme. Lo abrió y empezó a probárselo: los guantes, la capa... Mientras lo hacía, le embargó un sentimiento de orgullo por la labor a la que había consagrado su vida.

- ¡Batman! -exclamó mientras terminaba de ajustarse la máscara frente al espejo-, increíble.
En ese momento sonó una puerta; Bruce Wayne había regresado. Tras los pocos segundos que le costó reconocer la figura del viejo mayordomo con su traje, Bruce preguntó sonriendo con aire de complicidad:

- ¿Alfred, no eres un poco mayor para esto?

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