'El asedio de Madrid: novela' de Eduardo Zamacois
Sobre la Guerra Civil Española hay cientos de novelas. Y sobre esta contienda situadas concretamente en Madrid, también hay muchas novelas. Pero lo que distingue a la de Eduardo Zamacois es que está escrita antes de acabar la guerra. El autor publicó su libro en 1938. En el mismo relata hechos que él mismo vivió hace sólo uno o dos años. De ahí su frescura y su realismo.
Ahora Zamacois es un autor conocido sólo por los especialistas. Pero, en el primer tercio del siglo XX era muy popular. Sobre todo, por sus novelas galantes y hasta eróticas. Muy comerciales, que diríamos ahora, y nada comprometidas políticamente. Por eso, sorprendió que, al empezar la guerra, ya con más de sesenta años, diese un giro radical a su carrera y se volcase en el periodismo de guerra apoyando ardientemente a la causa republicana.
Zamacois estuvo toda la primera parte de la guerra en Madrid. Visitaba los frentes y soportaba los bombardeos de la aviación de los sublevados. Todo eso lo recogió en su novela que está cargada de toda la sangre y la barbarie del momento.
Es una obra al estilo de las “Episodios nacionales” de Galdós. En la cual unos personajes imaginarios se mezclan con otros históricamente reales. Así la pareja protagonista -Juan y Puri, unos jóvenes trabajadores que viven en la calle Amaniel- y sus familiares y amigos se mezclan con el General Miaja, el anarquista Durruti y una diputada como Margarita Nelken.
Al igual que en las obras de Galdós, el autor sitúa a los protagonistas en todos los momentos cruciales de la historia. Así, comentan por las calles el asesinato del teniente Castilla y su venganza en la muerte de Calvo Sotelo, que son inmediatos al comienzo de la guerra. Luego, Juan y todos sus compañeros luchan heroicamente en la toma del cuartel de la Montaña. Más tarde Juan se va a la Sierra madrileña a defenderla de los sublevados y Puri, su compañera, le acompaña como enfermera.
Luego vuelven a Madrid para defenderla del asedio que comienza en las jornadas decisivas de noviembre del 1936. Juan, ahora es enlace de comunicaciones y gracias a ello nos describe con todo detalle la zozobra y resistencia que surge en el estado mayor al mando de Miaja. Que tiene que encargarse de la defensa de Madrid el solo, ya que todo el gobierno ha huido a Valencia.
Allí Juan, “casualmente” ve la muerte de Durruti y es testigo de la tristeza que provoca entre los resistentes de la ciudad. Luego también ve la alegría y procesiones burlescas que provoca la muerte en accidente de Mola.
Si, porque hay que advertir que la novela, como no podía ser menos dadas las circunstancias. es totalmente partidista a favor de los republicanos. Y que además presume y se vanagloria de la represión llevada a cabo en Madrid contra la “quinta columna” o sublevados camuflados dentro de la capital. Así se habla de los aplausos al enterarse de fusilamientos de jefes “fascistas”. Los protagonistas defienden la quema de iglesias para evitar que se atrincheren los sublevados en las mismas. Si, los madrileños mueren bajo las continuas bombas de la aviación y cañones enemigos. Pero ellos también matan y se defienden con uñas y dientes.
No hay precisamente sutileza en la novela de Zamacois. En toda ella la sangre y la barbarie rebosa por los cuatro costados. Y es estremecedor. Sobre todo porque la matanza se desarrolla en una calles que describe magistralmente y que todos los madrileños conocemos de sobra.