La maldición de Tutankamón

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¿Sabías que...este faraón ascendió al trono cuando tan solo contaba con unos 10 o 12 años de edad? Pues esto y otras curiosidades en nuestro nuevo ¿Sabías que...?

Este joven faraón reinó aproximadamente entre los años 1336 a.C. y 1325 a. C. Hijo de Akenatón, ascendió al trono cuando tan solo contaba con unos 10 o 12 años de edad. Su padre había llevado a cabo una reforma religiosa en la que daba la primacía a Atón, dios del sol, frente a los demás dioses del panteón egipcioy había fundado una nueva ciudad que se convertiría inmediatamente en la capital de su reino: Aketatón (actualmente Amarna). Tras su muerte, Tutankamón decide restablecer la capital en Tebas y volver al culto tradicional egipcio en el que se consideraba a Amon como "el rey de todos los dioses", protector de los indefensos frente a las injusticias de los poderosos. Además, encargó que fueran reparados los daños cometidos por Akenatón en los diferentes templos egipcios.

Se cree que murió entre los 18 o 19 años de edad, siendo enterrado poco después. A pesar de su corto reinado, el hallazgo de su tumba supuso uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de toda la historia. Sucedió el 4 de noviembre de 1922 por Howard Carter, sin embargo esperó para abrirla hasta el día 26 de noviembre cuando su compañero y mecenas Lord Carnarvon y su hija Lady Everlyn Herbert se reunieron junto a él. El egiptólogo Howard Carter resume de este modo lo que allí se encontraron:

 "Nunca hubiéramos soñado algo así: una habitación -parecía un museo- repleta de objetos, algunos de ellos familiares, pero otros como jamás habíamos visto, amontonados unos sobre otros en una profusión aparentemente interminable».

                

Según cuenta la leyenda, cualquier persona que moleste a la momia de un faraón será castigada con la muerte, lo que se conoce popularmente como la maldición del faraón. Cuatro meses después de la apertura de la tumba, Lord Carnarvon muere por la picadura de un mosquito. Además, justo cuando fallece, se produce un apagón en toda la ciudad de ‘El Cairo'. En los siguientes doce años perecieron ocho personas relacionadas con este descubrimiento, entre ellas Arthur Mace, que había dado el último golpe al muro y el hermano de Lord Carnavon, Audrey Herbert, que había estado presente también en la apertura de la cámara funeraria. Aunque Howard Carter intentó durante toda su vida desmontar esta teoría, los periódicos ya se habían hecho eco de la noticia y alentado dicha idea.

Por otra parte, los egipcios creían que el cuerpo debía ser no sólo ser preservado para poder acceder al más allá, sino que también debía acompañarse de todo lo que podría necesitar en su nueva vida inmortal. Por este motivo, su ajuar funerario se componía de anillos, brazaletes, ropa, alimentos, sandalias, mesas, tronos e incluso embarcaciones a escala donde Tutankamón podría pasear para divertirse, así como numerosas estatuillas funerarias representando a las personas que se encargaran de realizar las distintas tareas. Y como no, elementos de ocio con los que poder entretenerse. Entre ellos, cuatro modelos del juego de mesa más popular de aquella época, el Senet.

              

Jugado por dos personas sobre un tablero de 30 cuadrados o casas dispuestas en tres líneas de diez. Cada jugador tenía cinco fichas (blancas o negras), utilizándose además cuatro tablillas a modos de dados. Ganaba quien fuera capaz de sacar todas sus fichas fuera del tablero mientras pasaba y bloqueaba al adversario. No obstante, la pieza más espectacular encontrada fue su máscara funeraria. Compuesta de oro macizo con incrustaciones de pasta de vidrio y turquesas y cuyo peso asciende a 11 kg. Además, hallaron otros detalles más emotivos como el mechón de pelo de su abuela Tiya.

              

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