...no sólo los Reyes Magos y Papá Noel reparten regalos entre los niños?

De sobra conocéis que Papá Noel y los Reyes Magos son los encargados de repartir los regalos navideños entre los niños, unos el 5 de enero y otros el 24 de diciembre. Pero además de éstos, existen otros personajes que cumplen la misma labor y nosotros os vamos a contar su historia.

En España, en la zona del País Vasco y Navarra, nos encontramos con Olentzero, que tras ser abandonado en un bosque, un hada lo encontró y lo entregó a una pareja para que cuidara de él. Cuando el niño fue mayor, decidió ayudar a los huérfanos fabricando juguetes de madera para ellos. Viajaba por la montaña repartiendo regalos, pero un día de tormenta, un rayo incendió una casa llena de niños. Olentzero les protegió del fuego pero no consiguió salvar su vida.  De pronto, el hada que lo recogió cuando era niño apareció para premiar la bondad del hombre, resucitándolo y haciendo que viviera eternamente repartiendo regalos entre los niños.

                         

En Japón, donde la Navidad no empezó a celebrarse hasta mediados del siglo XIX, tenemos a Hoteiosho, a quien algunos ven como un monje budista y otros como uno de los siete dioses de la fortuna. Venga de donde venga, lleva un saco de regalos que reparte entre los niños, y tiene ojos en la nuca para ver a aquellos que se portan mal.

          

Ded Moroz es famoso en Rusia. Este “Abuelo de las Nieves”, a quien siempre le acompaña su nieta Snegurochka (Doncella de la nieve) puede convertir cualquier cosa en hielo, incluidos personas y animales. Y reparte los regalos la noche del 31 de diciembre, en vez del 24.

             

 

Dun Che Lao Ren es el Papá Noel chino. Conocido como el “Hombre viejo de la Navidad” viste de rojo, pero con trajes estampados con telas chinas y un sombrero cilíndrico.

               

 

La bruja Befana vuela en escoba y entra por las chimeneas dejando regalos a los niños italianos la noche del 5 de enero. La leyenda cuenta que la anciana Befana no quiso ayudar a los Reyes Magos a encontrar el camino hacia el pesebre de Belén, pero poco después se arrepintió, cargó una canasta con dulces y salió a buscarlos. Como no los encontró, paró en cada casa que encontraba en su camino dejando regalos a los niños, por si alguno era el Niño Jesús. Desde entonces, cada año pasa por todas las casas italianas repartiendo regalos.

            

 

También puedes consultar nuestro anterior ¿Sabias que...?

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos personalizados. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta su uso, pulse aquí para más información.

Cerrar
Subir Bajar