Las primeras concejalas del Ayuntamiento de Madrid

El 8 de marzo de 1924 se publicaba un nuevo estatuto municipal que además de confirmar el carácter autónomo de los municipios  en cuanto a la política urbanística, de infraestructuras y de servicio,  otorgaba el voto a las mujeres emancipadas y cabezas de familia mayores de 23 años.

Producto de ello ingresaron en octubre en la corporación madrileña tres mujeres que fueron las primeras en formar parte del gobierno de la ciudad. Su procedencia era diversa y el hecho motivó la publicación de un número de la Revista de Archivo, Biblioteca y Museo del Ayuntamiento de Madrid y cuyos promotores esperaban que no fuera interpretado como "una manifestación de frívola galantería" sino únicamente una “sencilla contribución al estudio de un hecho histórico”

Elisa de Calonje y Paje, María de Echarri y Martínez y Blanca de Igual y Martínez Dabán fueron tres mujeres pioneras en la política.

Poco nos habla el artículo del ideario político de estas tres mujeres pero si nos hace un bosquejo biográfico y de la personalidad, según los usos de la época. Así podemos leer de Elisa Calonje, “…Elisita de Calonje, como la llaman sus amigas íntimas….”, que “… es la personificación de la prudencia, de la meditación, de la vida intensa, del castillo interior teresiano y hasta de la liturgia espiritual de donde nacen a la vez la parsimonia y la firmeza de las resoluciones.”

  Elisa Calonje

 

Por otra parte de Blanca de Igual, dice que “…con su conversación desbordada, que colorean donosas expresiones, y con su gentilísima apostura, acusa en todo momento la distinción de su linaje y de sus costumbres aristocráticas.” Y termina el escrito con una sorprendente confidencia: “La vizcondesa de Llanteno ha dado en el ejercicio de su cargo una nota de evidente originalidad: mientras los demás hablamos en las sesiones del Pleno, ella hace crochet (ganchillo)”

   Blanca de Igual

 

Finalmente de  María de Echarri dice “…que forjada desde niña en el rudo batallar de la pluma periodística y de las organizaciones obreras femeninas, une a sus arraigadas convicciones de catolicismo social las variadas aptitudes de un periodista brillante y de una oradora de mitin: fácil palabra, mímica vigorosa, fervor de ideas y fogosidad de expresión.”.

Es María Echarri quien tuvo una actividad política anterior y de mayor transcendencia. Procedía activismo social católico y tuvo sus inicios como articulista y oradora en pos de la sindicación obrera de la mujer. Posteriormente llegó a  la Asamblea Nacional en la sección de Cuestiones Sociales, Beneficencia y Sanidad, donde  siguió luchando por las mejoras sociales  en el trabajo de la mujer, su derecho a la sindicación y su derecho a igual retribución que el hombre en igualdad de condiciones laborales. En este sentido fundó en 1912 el primer Sindicato Católico Femenino de España, el Sindicato de la Inmaculada. También destaca la llamada "Ley de la Silla" de 1912, por la cual los empresarios debían proporcionar una silla a todas las mujeres que trabajan en la industria o el comercio.

        María Echarri

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