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Crónicas

Nuestra última empresa colonial

Hace más de cuatro siglos que los españoles tenemos derechos adquiridos sobre el territorio de Ifni. En todo este tiempo no se nos había ocurrido ejercerlos porque España, gran señora, tenía entre manos vastas empresas coloniales y desdeñaba este trozo estrecho de los confines del Sáhara, desechado como esos objetos valiosos que se apolillan en los desvanes de las casas ricas. Pero se hundió nuestro imperio colonial, se hundió también la monarquía que lo concibió, realizó y perdió, y ahora la República, buena señora de la clase media, que no puede permitirse el lujo de tener cosas de valor abandonadas en los desvanes, se encuentra con este residuo colonial, lo desempolva y se pregunta: ¿Para qué puede servir esto a mis hijos? La vida es dura; hay que sacar el provecho a todo y liquidar lo que no sirva para nada. 

Ahora. Madrid, 20 de abril de 1934 

 

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