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El árbol de la poesía

Nuestra pequeña y acogedora biblioteca no se caracteriza por tener un volumen elevado de préstamos, pero sí por el entusiasmo y ganas de colaboración de los usuarios y usuarias.

Esta bonita historia empezó los días previos al 21 de marzo, Día de la Poesía. Una de nuestras compañeras descubrió un viejo árbol abandonado en el centro cultural, estaba sucio y desamparado. Nosotros decidimos darle vida y revitalizarlo. Se empezó por una buena limpieza y desinfección. El segundo paso era buscar una ubicación donde todo el mundo lo pudiera contemplar. Se colocó junto al mostrador, donde la luz ilumina con más brío y resalta la colorida alegría de sus ramas para deleite de nuestros visitantes.

A partir de entonces el aíre fresco que emanaba la biblioteca comenzó a ejercer su magia. Nuestro público se animó poco a poco a regar el árbol con sus iniciativas. Con un enorme entusiasmo comenzaron a florecer las poesías. Nunca pensamos que pudiéramos llenar todas sus ramas, pero la realidad supera la ficción y el árbol fue dando cada vez más sombra cobijando versos.

Unos vecinos copiaban bellas estrofas de José Hierro, Antonio Machado, Luis Alberto de Cuenca, Gloria Fuertes, etc. de los libros que habitan estanterías y mesas.

Otros lectores dotados de gran imaginación crearon sus propias poesías, con mensajes de paz ante la situación actual, amor y mucho sentido del humor ante una penalización por entregar libros fuera de tiempo:

“Por haberme retrasado esta alegre familia me ha multado. Menos mal que con esta poesía todo se ha solucionado”.

Estas colaboraciones muestran el auténtico espíritu de nuestros usuarios y usuarias que son lo más representativo de nuestro entorno. Personas de todas las culturas que representan la diversidad del barrio regando con poesías en sus lenguas maternas. En francés, flamenco, chino, urdu, albanés, inglés...

Los niños llenaron las ramas más bajitas de nuestro árbol con entrañables mensajes como:

Este era un gato con pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?”

Además de manera imprevista, gracias a varios niños y niñas de gran destreza, en el árbol comenzaron a posarse mariposas, pajaritas y otros insectos. Dándole aún más vitalidad. Pero sigue creciendo: en los últimos días han surgido nuevas flores primaverales, hermosas y coloridas.

Por último, en el centenario de su nacimiento, más presente que nunca, el retrato de José Hierro suscita la admiración de todo visitante de la biblioteca. La imagen a boli azul, cortesía de Antonio Moreno, profesor de pintura del centro cultural, es otra pequeña joya de uno de nuestros colaboradores espontáneos. El año pasado nos obsequió con un entrañable retrato de Emilia Pardo Bazán, que decora nuestra biblioteca.

Nadie queda indiferente ante el árbol de la poesía y la mirada vigilante de nuestro homenajeado poeta, que ya es de todos nosotros, el vecindario y el personal que subscribe la noticia. Hoy es nuestro mayor activo… y parece que cambiará con las estaciones.

 El árbol de la Biblioteca Municipal Pozo Tío Raimundo y sus libros te esperan... 

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